Escrito el 20 de Enero de 2012 a las 2.49 am
Son días tristes. Los de Enero digo. Muchos jóvenes estudian, se ponen nerviosos y compaginan el primer mes del año en el que todo siempre cuesta más con ese invierno seco que te hace imaginar con los meses cálidos que se convierten en próximo objetivo. Para otros, son días aburridos, cansados, sin más aspiraciones que la vuelta a la rutina, a los quehaceres y a los pensamientos.
Pensar es bueno. Partiendo de esa premisa todo se hace facil, no? Pienso luego existo. Y al final de la existencia se cuenta que uno visiona una película con todo lo acontecido en su vida. Una película que vamos construyendo como si de un power point se tratara con fotografías. Con esas lineas de imágenes que conforman el libro y nuestra hoja de ruta.
Cuantas serán las veces que acudamos a las fotos para repasar nuestra vida. Para recordar esos momentos buenos por los que tenemos esas instantaneas. Para devolver la sonrisa a nuestro rostro. Para ver lo que fuimos y por qué somos lo que somos.
Pero hay un momento en el que pasando fotos, te encuentras aquella que te cambia la cara. Esa que hace que tu mente se llene de recuerdos, de momentos y de escalofríos. Levantas la mirada y vienen a ti cosas que pensabas olvidadas. Guardadas en un cajón con llave. Pero la cadena que recubre ese almacén de recuerdos salta y todo sale de una. Es tanto lo que ves que te asustas. Por unos segundos crees que todo lo conseguido se desmorona. Es tan solo un momento. Luego, todo vuelve a la normalidad y devuelves la sonrisa a tu rostro.
Todo vuelve a la normalidad y te haces una pregunta. Si antes hemos dicho eso que "pienso luego existo" ahora me planteo eso de "recuerdo, luego siento".
Siento y razono. Y aunque el sentimiento siempre vaya por delante de la razón, es la segunda la que nos permite seguir adelante. Seguir llenando esas lineas de imagen que construyan un gran album de fotografías.
La siguiente está por escribir pero siempre será con una sonrisa
No hay comentarios:
Publicar un comentario