jueves, 7 de abril de 2011

Los becarios son carne de frustración

No pinta buena época para el periodismo. O al menos no pinta, para los jóvenes universitarios que salen dispuestos a comerse el mundo. En el curso 2009-2010 tan solo se solicitaron 250 puestos de trabajo por parte de las empresas de comunicación a las universidades en los llamados Convenios de Cooperación Educativa. Es el peor dato en los últimos cuatro años y se agudiza así una crisis en el sector que cada día lleva a cierres de publicaciones, Eres en distintas empresas, reducción masiva de plantillas o de sueldos. Duro panorama repito, para los chavales que pagaríamos por dejar la carrera y poder dedicarnos desde ya a lo que nos apasiona.

Los únicos que tenemos suerte en eso de poder practicar, somos los que tenemos pueblo. Aunque muchas veces, no se si es bueno conocer los interiores de una profesión tan bonita por fuera y muchas veces horrorosa por dentro. Claro que hay que agradecer la oportunidad que se nos da a los que empezamos y más si lo podemos hacer en casa.

Pero lo malo de los pueblos y de ser joven, es que conoces un mundo de personas asentadas, sin pretensiones, sirvientes del poder establecido, pasadores de notas oficiales. En los medios públicos, los trabajadores son funcionarios que solo por eso, no mueven un dedo más de lo imprescindible, que no suele pasar de un informativo sirviente del gobierno y un programa de inauguraciones de parques y jardines. Si por el contrario estás en un medio supuestamente privado, corres el riesgo de no poder criticar nada, porque al que criticas es un empresario local que inserta mucha publicidad en el periódico, o es amigo del director. En resumen: aprendes mucho, sobretodo a frustrarte.

El mejor aliado de la prensa escrita es la costumbre

En los últimos años Internet ha supuesto un cambio en la forma de concebir la información. Mas accesible para todos, mas posibilidad de conocer, mas diversidad. Esto es bueno. También es malo, porque la gente supuestamente deja de comprar periódicos, de pagar por ello, y por tanto significa un problema para todos los empleados y profesiones que conforman diaria o puntualmente una publicación en papel.

De todas formas, no debemos engañar a la gente, es cierto que según el Estudio General de Medios, el 82 % de los españoles elige Internet para conocer una noticia. Yo el primero. Pero por mucha red que exista, siempre quedará o quedaremos, los que cada mañana visitemos a nuestro quiosquero habitual para comprar nuestro diario. Por diversos motivos, pero el primero y mas importante por costumbre. La costumbre es uno de los pilares de nuestro país. Que nadie olvide que muchos de los periodos vacacionales de nuestra cultura, se hacen por costumbre, en este caso religiosa, pese a presumir de laicos.

España es un país de hábitos, y afortunadamente son muchas las personas que cada mañana desayunan con su periódico, llevándose el dedo a la lengua para poder pasar más fácilmente las páginas, acompañados de un bolígrafo para realizar los pasatiempos en la taza del inodoro, o como compañero de una mañana de viaje en el transporte público. Todo el mundo compra información o entretenimiento en formato papel y lo seguirá haciendo, el deporte, la información general y el corazón, son temas suficientes para evitar la sangría favorable a la red. O al menos eso espero.

jueves, 10 de febrero de 2011

A vueltas con Palomares

Han pasado 45 años desde el histórico accidente de Palomares, cuando un accidente atómico acabó con cuatro bombas americanas cayendo sobre esta pedanía almeriense. Dicho sea de paso, para mucha gente, ese accidente, mas que por las consecuencias que pudiera tener es recordado por el inolvidable –no se sabe si para bien o para mal- baño del entonces ministro de Franco y actualmente presidente de honor del Partido Popular, Manuel Fraga. Esa imagen en bañador que pasó a la historia de la filmoteca española.

Y pasado el tiempo, se abre ahora el debate sobre dicho accidente enfrentando diferentes posturas que nos hacen reflexionar: por un lado el alcalde de la zona pide que se olvide el tema, y se cierre de una vez la polémica sobre el seguimiento que se ha hecho de la población y su posible contaminación. El alcalde, del Partido Popular, intenta callar así las declaraciones del investigador del CSIC Eduard Rodríguez Farré quien ha advertido que las autoridades españolas no han realizado el seguimiento adecuado. Pero también se ha conocido la opinión del director del CIEMAT, Juan Antonio Rubio que dice que la población si ha sido estudiada y no presenta datos significativos.

Un debate abierto casi medio siglo después y dos opiniones expertas. Otra opinión, la del representante del municipio, que no muestra ningún tipo de preocupación y cree que hay que olvidar el tema y dejar el asunto tranquilo. Se supone que sus vecinos pensarán lo mismo, o al menos en su gran mayoría, entonces ¿por qué se mete gente de fuera a intentar solucionar algo que no preocupa dentro? No lo entiendo, discúlpenme.

martes, 18 de enero de 2011

LA RENTABILIDAD ES SOLO NÚMEROS

La cadena de información 24 horas CNN + ya no puede verse en España. Ha cerrado y en su lugar ha ocupado la pantalla un canal también 24 horas dedicado al formato de entretenimiento Gran Hermano. Suena paradójico, incluso irónico o cómico tal cambio en una misma señal. De hecho el enfado de mucha gente que se queja de la desaparición del canal informativo, aumenta sabiendo cual es el “sustituto”.

Lo cierto es que se ha pasado de tener un canal de televisión donde a cualquier hora del día se podía ver información, reflexión u opinión acerca de la actualidad nacional e internacional, a un canal donde lo mas que se puede ver durante 24 horas es a un señor con gorra dentro de una casa fumando, hurgándose en la nariz, o manteniendo relaciones con una señorita, también interna en esa casa. Se ha sustituido información por entretenimiento.

Y ética y moralmente, parece que a todo el mundo le ha molestado el cierre de la cadena que pertenecía a PRISA, pero la realidad y frialdad de los números contradice esa moralidad. En apenas dos semanas, el nuevo canal de entretenimiento, ha llegado a la cifra máxima de media que vio en sus casi 11 años de historia la cadena de información.

Dicho esto parece más rentable continuar con este formato de entretenimiento que haber seguido con ese canal de noticias que tanto gustaba pero que tan poca gente seguía. La rentabilidad televisiva no se mide en moral, en ética o en principios políticamente correctos o adecuados. Es una pura y dura rentabilidad económica y aunque duela, es elegida por los espectadores que sintonizan unos u otros formatos.