Y tal como vino se fue...Verano 2012 Hoy a la 01:45
Cumplo el ritual: apago las luces y me pongo a escribir. En mis oidos
melodías relajantes, tranquilas...de esas que me hacen cerrar los ojos y
dejan que los dedos obedezcan al corazón para poder plasmar en este
caso todo lo que ha sucedido en un verano que ya acaba.
Matizo "un verano" y no "otro verano". Lo recalco porque ningún verano debe ser igual a otro. La estación más esperada por todos no puede igualarse ni siquiera comparse con épocas pasadas ni distintas. El verano es para vivirlo siempre como si fuera el primero y el último. Y con esa filosofía...tampoco tienes asegurado disfrutarlo como ninguno.
Puedes tener días buenos y días malos, pero todos únicos. Como en la vida, pero en verano más. El mio, pues ha estado bien. Sobretodo sin quejarme. Porque he reido, he disfrutado, he viajado...vamos que no me ha faltado nada. O sí?
Nunca lo sabré, o espero nunca querer volver a saberlo. Quizás se me ha pasado muy rápido y eso no se si es bueno o es malo. Ha habido cosas en las que me he sentido orgulloso y otras...para que engañarnos, en las que me he decepcionado. Me gusta ser crítico y para serlo primero hay que serlo con uno mismo y de verdad, lo soy. En todos los aspectos.
En este verano ha habido momentos en los que no me he sentido bien, en los que he sentido no estar a la altura de lo que mas me ha dado, que son mis amigos. Y eso me ha dolido. El no corresponder a su paciencia, a su cariño. El desaprovechar todo lo bueno que tienen.
Quizás es una metáfora de todo lo que suele pasar. Que desaprovechamos lo bueno y nos encerramos y estancamos en lo malo. Y eso es algo que nunca hay que hacer, estancarse. Mientras lo hagas o estés, te cerrarás en un micromundo tan deprimente como enfermizo.
Y de las enfermedades hay que salir, como de los malos recuerdos. Lo haces para comenzar algo nuevo, algo bueno. Como es todo lo que nos queda por vivir, seguro. Cosas mejores.
Hoy que acaba el verano prometo volver a ser aquello que algun día fui. Con lo que tengo, con lo que puedo, con lo que debo...que es mucho, a todos aquellos que siempre me demuestran su cariño. Sin pedir nada a cambio y sin esperarlo. De lo contrario, poco a poco me iré cerrando en ese fango que nunca quiero conocer o volver. Buenas noches, buen verano.
Matizo "un verano" y no "otro verano". Lo recalco porque ningún verano debe ser igual a otro. La estación más esperada por todos no puede igualarse ni siquiera comparse con épocas pasadas ni distintas. El verano es para vivirlo siempre como si fuera el primero y el último. Y con esa filosofía...tampoco tienes asegurado disfrutarlo como ninguno.
Puedes tener días buenos y días malos, pero todos únicos. Como en la vida, pero en verano más. El mio, pues ha estado bien. Sobretodo sin quejarme. Porque he reido, he disfrutado, he viajado...vamos que no me ha faltado nada. O sí?
Nunca lo sabré, o espero nunca querer volver a saberlo. Quizás se me ha pasado muy rápido y eso no se si es bueno o es malo. Ha habido cosas en las que me he sentido orgulloso y otras...para que engañarnos, en las que me he decepcionado. Me gusta ser crítico y para serlo primero hay que serlo con uno mismo y de verdad, lo soy. En todos los aspectos.
En este verano ha habido momentos en los que no me he sentido bien, en los que he sentido no estar a la altura de lo que mas me ha dado, que son mis amigos. Y eso me ha dolido. El no corresponder a su paciencia, a su cariño. El desaprovechar todo lo bueno que tienen.
Quizás es una metáfora de todo lo que suele pasar. Que desaprovechamos lo bueno y nos encerramos y estancamos en lo malo. Y eso es algo que nunca hay que hacer, estancarse. Mientras lo hagas o estés, te cerrarás en un micromundo tan deprimente como enfermizo.
Y de las enfermedades hay que salir, como de los malos recuerdos. Lo haces para comenzar algo nuevo, algo bueno. Como es todo lo que nos queda por vivir, seguro. Cosas mejores.
Hoy que acaba el verano prometo volver a ser aquello que algun día fui. Con lo que tengo, con lo que puedo, con lo que debo...que es mucho, a todos aquellos que siempre me demuestran su cariño. Sin pedir nada a cambio y sin esperarlo. De lo contrario, poco a poco me iré cerrando en ese fango que nunca quiero conocer o volver. Buenas noches, buen verano.