La noche es tan grande y tan especial porque es capaz de llevarte del cielo al infierno en cuestión de abrir y cerrar el estómago del agua edulcorada de fuego. La noche tiene momentos álgidos donde te sientes el ser más importante del mundo. Pero también tiene situaciones en las que sentado en el taburete de una barra rememoras mirando al cristal de un vaso semivacío ese pasado que nunca volverá.
Echas la vista atrás varios años y te enfrentas a tu primer amor. La ves, la miras...está preciosa. Igual que aquel primer día en el que sentí su pelo. Y es que el olor del pelo suave es el mejor de los sentimientos para recordar. Piensas lo que pudo ser y ves lo que ha sido. Y llega un momento en el que se te acaban las fuerzas y no puedes seguir escribiendo..dejas por primera vez la hoja en blanco y te preguntas por qué lo haces....
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