miércoles, 3 de octubre de 2012

Sobre sueños y zozobras


Vivo días extraños. Realmente no me pasa nada. O al menos no hay nada que me impida realizar mi día a día de forma normal o que me quite un ápice de sueño. Hay una frase que estoy repitiendo ultimamente: "cada vez soy menos tolerante a la gente". Es un abrupto, como decía el desaparecido Jesús Gil. Suelto lo gordo para captar la atención y luego me explico. 

Claro que me gusta estar con gente, verla y disfrutarla. Pero no me bajo de la burra en afirmar que me encanta estar solo. Encerrado en mi habitación escribiendo o paseando por las calles de la ciudad o el pueblo escuchando cualquier cosa con mis inseparables cascos. No me disgusta sentarme a contemplar ni tumbarme a reflexionar. En éstos días no me apasiona buscar en las noches de ocio algo de felicidad efímera. No hay tampoco nadie que me haga o me deshaga en cosquillas inquietantes.

Sí hay gente a la que quiero y cosas que me desesperan. No paro de ver situaciones que nos empobrecen aun más. Ni deja de asombrarme lo mucho que tenemos y lo poco que lo valoramos. Tampoco es que yo haga mucho por cambiar lo que no me gusta. Lo sueño, lo predigo, lo pienso, pero apenas lo cumplo.

Quizás muchas pequeñas cosas en éstos días de subidas y bajadas, de cambios de manga, de metros y bicis... y también porqué no decirlo de sueños y zozobra. Y ante todo ello me pregunto que debemos hacer, si tener muchos sueños y conseguir alguno o cumplir cada uno antes de soñar el siguiente. Buenas noches

lunes, 10 de septiembre de 2012

Y tal como vino se fue...Verano 2012

Y tal como vino se fue...Verano 2012 Hoy a la 01:45

Cumplo el ritual: apago las luces y me pongo a escribir. En mis oidos melodías relajantes, tranquilas...de esas que me hacen cerrar los ojos y dejan que los dedos obedezcan al corazón para poder plasmar en este caso todo lo que ha sucedido en un verano que ya acaba.
Matizo "un verano" y no "otro verano". Lo recalco porque ningún verano debe ser igual a otro. La estación más esperada por todos no puede igualarse ni siquiera comparse con épocas pasadas ni distintas. El verano es para vivirlo siempre como si fuera el primero y el último. Y con esa filosofía...tampoco tienes asegurado disfrutarlo como ninguno. 


Puedes tener días buenos y días malos, pero todos únicos. Como en la vida, pero en verano más. El mio, pues ha estado bien. Sobretodo sin quejarme. Porque he reido, he disfrutado, he viajado...vamos que no me ha faltado nada. O sí?
Nunca lo sabré, o espero nunca querer volver a saberlo. Quizás se me ha pasado muy rápido y eso no se si es bueno o es malo. Ha habido cosas en las que me he sentido orgulloso y otras...para que engañarnos, en las que me he decepcionado. Me gusta ser crítico y para serlo primero hay que serlo con uno mismo y de verdad, lo soy. En todos los aspectos.

En este verano ha habido momentos en los que no me he sentido bien, en los que he sentido no estar a la altura de lo que mas me ha dado, que son mis amigos. Y eso me ha dolido. El no corresponder a su paciencia, a su cariño. El desaprovechar todo lo bueno que tienen.
Quizás es una metáfora de todo lo que suele pasar. Que desaprovechamos lo bueno y nos encerramos y estancamos en lo malo. Y eso es algo que nunca hay que hacer, estancarse. Mientras lo hagas o estés, te cerrarás en un micromundo tan deprimente como enfermizo.

Y de las enfermedades hay que salir, como de los malos recuerdos. Lo haces para comenzar algo nuevo, algo bueno. Como es todo lo que nos queda por vivir, seguro. Cosas mejores.

Hoy que acaba el verano prometo volver a ser aquello que algun día fui. Con lo que tengo, con lo que puedo, con lo que debo...que es mucho, a todos aquellos que siempre me demuestran su cariño. Sin pedir nada a cambio y sin esperarlo. De lo contrario, poco a poco me iré cerrando en ese fango que nunca quiero conocer o volver. Buenas noches, buen verano.

viernes, 8 de junio de 2012

Mi hermano, mi espejo, mi vida

Como en otras cosas de la vida, las sensaciones cambian en cuestión de segundos y alteran el motor de nuestra vida: el corazón. Hoy lo ha hecho de madrugada, al entrar a mi casa. La de mi familia. La casa donde he crecido y que éstos días vive un momento especial. Vive uno de esos días marcados en el calendario de los padres. El momento de casar al primero de sus hijos, al mayor. Y es que es así, se casa Jesús David, el juez, como dijo al nacer mi abuela Juli. El primero de la nueva generación de mi familia y lo más importante, mi hermano.
Mi hermano, mi referente, mi ídolo. El espejo en el que he intentado mirarme desde pequeño. La figura a la que he copiado, he admirado y he adorado en mis 23 años de vida. Uno de esos contados con los dedos de una mano que marcan mi existencia y hacen que mi vida sea feliz. La persona con la que se que nunca puede pasarme nada malo y con la que seguro siempre podré contar.

Son muchos los momentos que he vivido con David. Los últimos los de este año en el que he compartido y he logrado uno de los sueños de mi vida. El de jugar a baloncesto en el mismo equipo que él. Porque si a alguien le debo mi pasión por el deporte de la canasta es a mi hermano. Al que acompañaba de pequeño a cada partido, al que considero como el mejor jugador que he visto nunca, al que he intentado parecerme y hasta al que le he robado su nombre. También con él descubrí mi otra pasión, la de la radio. Porque me enseñó a dormir con la radio puesta, con El Larguero, con Carrusel, con Diario Pop...fijaros si tiene importancia mi hermano en mi vida que mis dos pasiones las conozco gracias a él.

Y ahora llega el momento de separarnos. Ya no dormiremos más veces en la misma habitación, ya no hablaremos de nuestras cosas mientras mi madre nos vigila emocionada. Ya no tendré que aguantar que me diga que soy un guarro, ni tendré que prepararle la ropa de deporte, ni tendré que ocultar mis gustos musicales mientras estoy en la ducha. Ya no tendré que preocuparme de no despertarle cuando llego de madrugada ni tendré que ayudarle a hacer sus limpiezas generales que acaban con media casa en la basura.

Ya no habrá tantas cosas...que me da pena. Se casa y se va. comienza una nueva etapa en su vida y deja atras otra. Pone firma a una relación con una mujer encantadora. Con Marina. Con una novia que nos ha conquistado y que asegura la felicidad plena de mi hermano y por tanto de mi familia.

Es por eso por lo que en esta noche en la que por última vez me hayo pared con pared con mi hermano, no puedo evitar tener un cosquilleo que mezcla tristeza e inmensa felicidad. Sensaciones encontradas y momentos recordados y siempre añorados. Momentos que forman una vida a su lado y que me han servido para todo lo bueno que tenga. Momentos que hoy iluminan mi noche y me hacen sonreir entre por qué no decirlo un mar de lágrimas alegres. De esas que no te gusta soltar pero que no puedes guardar.

Como no puedo guardar la alegría que mi familia y yo sentimos por mi hermano. Por Jesús David, por Chechas, el verdadero. Por ese referente que me ha marcado, me marca y seguirá marcando mi vida y mi felicidad. Buenas noches.

miércoles, 11 de abril de 2012

Las bicicletas son para el verano

Sabes una cosa, me encanta montar en bicicleta. Me encanta darle a los pedales. Avanzar, dejar atrás muchas cosas y tirar de piñones para alcanzar otras. Me relaja ver la vida a izquierda y derecha y sobretodo alante. Mirar atrás, ya sabes que es peligroso, porque te puedes caer. Por eso hay que mirar muy de vez en cuando, si realmente merece la pena. Si sabes que el riesgo no implica una caida.

Además, me gusta montar con los cascos y la música. Eso me hace oir diferentes sonidos y escuchar determinadas voces. Solo las que a mi me interesan. Y sí, reconozco que a veces me hago el sueco...a menudo me hago el despistado. Unas veces por vergüenza y pudor y otras...otras simplemente porque me da la gana. Soy así, que le vamos a hacer.

El caso es que montas en bici y te imaginas y piensas en muchas cosas. Analizas situaciones y en tu camino puedes asociar cada calle a cada momento y cada persona a cada instante. Aquella avenida en la que te vi, esa farola que te iluminó, esa esquina en la que te besé...ese paseo donde nos cogimos de la mano. Esa toda una vida que repasas en cada viaje.

Tambien sueñas, con el aire empujándote y con la conciencia de saber cuando hay que frenar, acelerar, girar o parar. Con los coches adelantándote y la gente cruzando. Niños y ancianos paseando, mascotas defecando, adultos trotando...

Es la vida que pasa y pasa a diferente velocidad. La mia a la de una bicicleta. Unas veces más deprisa, otras más despacio..pero siempre obligado a pedalear, a seguir. Sin puertas ni techo, con el aire y el sol, con la noche y el día. Con la vida como pasión y el vivirla como aspiración.

miércoles, 4 de abril de 2012

Tu mano


24 de Marzo de 2012 a las 2.10 am

Te conozco bien, reconozco tu olor. Se erizarían mis pelos si volviera a tocar tu mano y sentirla al entrelazarla con mis dedos. Sabría reconocerla con los ojos cerrados. Solo tu mano sabía acariciarme el pelo, solo tu mano sabía callarme cuando las palabras sobraban.

Era tu mano la que me hacía sentir un escalofrio cuando me la cogías entre la prohibida multitud. Era tu mano la que sintió latir mi corazón cuando te la acerqué a mi pecho y me llegó hasta el alma. Sí, eran nuestras manos las que se cogían desde abajo y subían hasta arriba sin saber por qué. Eran nuestras manos las que se apretaban con la intención de no soltarse nunca.

Cogido de tu mano te observaba mientras dormías, la miraba, la acariciaba. Te di mi mano sin intención de que volviera. Te la di eternamente para que supieras y sepas que la sigues teniendo aquí, por si te interesa saberlo.

Y si algún día cambias de mano recuerda la mia. Recuerdanos, así como todo lo que solíamos ser. Recuerda que un día estuve dispuesto a darlo todo por tu mano. Y recuerda por último que las cosas terminan...pero nunca acaban. Buenas noches

Miscelanea de 14 de Marzo

Escrito el 14 de Marzo de 2012 a las 3.00 am

¿Confías en mi? Así arranca esa escena que todos tenemos presente de Aladdín. Tendiendo la mano sobre la princesa e invitándola a subir a su alfombra para mostrarle ese mundo ideal. Cuantas veces los hombres, y supongo que las mujeres también, hemos tendido esa mano a otra persona para que junto a nosotros descubra ese fantástico mundo de lo que dicen es la felicidad. Eso que al tenerlo te sientes la persona más afortunada del mundo. El sentimiento divino, verdad?

Muchas preguntas las que me hago y más en una noche como la de hoy. En la que vuelvo a demostrarme que la belleza está en el corazón y que esa belleza no es más que los sentimientos y claro está, se encuentran en nuestro motor. En lo que alimenta nuestros pensamientos. Y es allí, en el corazón, donde nace la ilusión y nos hacen temblar de emoción...

Es entonces cuando, pese a buscar el equilibrio, entramos en la locura. Somos capaces de actuar en silencio y en secreto, arriesgando lo prohibido. Somos capaces de todo. Porque lo que queremos es tan simple como querer calentar unas manos siempre que estén frias. Por querer compartir, alcanzar, contemplar...descubrir.

Pero descubres que a veces las cosas que mas deseas o que más quieres lejos van y jamás volverán atrás. Aunque lo piensen o aunque lo quieran, aunque lo pienses o aunque lo quieras todo aquello terminó mas no desapareció.

Y no lo hace porque fue algo importante y aunque ya no esté presente sigue siendo costumbre. Y es que a golpe de recuerdo y hasta el último momento...a pesar de todo siempre, te amaré.

Los ojos son los únicos que no engañan

Escrito el 10 de Marzo de 2012

Sigo sin entenderme. Sigo sin saber por qué de vez en cuando busco en los cajones más cerrados y llenos de polvo. Los abro y tras revolver mucho, encuentro esas fotos en forma de letras que no me hacen ningún bien. Solo consigo que durante minutos mi corazón sienta un punzón que le daña, le aprieta y no le permite respirar.

Es entonces cuando miro arriba y caen lágrimas a mi pecho. Parece como si de vez en cuando los hombres necesitáramos un estímulo para gritar. Para sacar esa rabia y creernos superiores. Pero lo piensas y te das cuenta que nada más lejos de la realidad.
Que somos débiles, que solemos tropezar con la misma piedra y que por muchos pasos que avances, siempre retrocedes en alguno.

Lo asumo, lo sufro y lo siento. Siento derramar mis mejores sentimentos en lagunas de barro. Esos que al moldearlos se secan y se aplastan. Y aunque siempre queden cenizas será imposible volver a reconstruirlos. Pero es entonces cuando crees eso que del barro venimos y en barro nos convertiremos.

Es entonces cuando recuperas esa normalidad. No ha pasado nada. Minutos que parecen siglos. Punzadas que percuten en aquella cicatriz cerrada. Secuelas, recuerdos, preguntas y la misma respuesta.