Este blog recoge los pensamientos en forma de textos escritos por Carlos Abengózar. Suelen escribirse cuando la única luz es la de la noche. Cuando los sentimientos aparecen y no esconden lo que de verdad sientes. De por qué el corazón es la única verdad de las personas. Es la parte de mi que no suele conocerse
miércoles, 11 de abril de 2012
Las bicicletas son para el verano
miércoles, 4 de abril de 2012
Tu mano
24 de Marzo de 2012 a las 2.10 am
Te conozco bien, reconozco tu olor. Se erizarían mis pelos si volviera a tocar tu mano y sentirla al entrelazarla con mis dedos. Sabría reconocerla con los ojos cerrados. Solo tu mano sabía acariciarme el pelo, solo tu mano sabía callarme cuando las palabras sobraban.
Era tu mano la que me hacía sentir un escalofrio cuando me la cogías entre la prohibida multitud. Era tu mano la que sintió latir mi corazón cuando te la acerqué a mi pecho y me llegó hasta el alma. Sí, eran nuestras manos las que se cogían desde abajo y subían hasta arriba sin saber por qué. Eran nuestras manos las que se apretaban con la intención de no soltarse nunca.
Cogido de tu mano te observaba mientras dormías, la miraba, la acariciaba. Te di mi mano sin intención de que volviera. Te la di eternamente para que supieras y sepas que la sigues teniendo aquí, por si te interesa saberlo.
Y si algún día cambias de mano recuerda la mia. Recuerdanos, así como todo lo que solíamos ser. Recuerda que un día estuve dispuesto a darlo todo por tu mano. Y recuerda por último que las cosas terminan...pero nunca acaban. Buenas noches
Miscelanea de 14 de Marzo
¿Confías en mi? Así arranca esa escena que todos tenemos presente de Aladdín. Tendiendo la mano sobre la princesa e invitándola a subir a su alfombra para mostrarle ese mundo ideal. Cuantas veces los hombres, y supongo que las mujeres también, hemos tendido esa mano a otra persona para que junto a nosotros descubra ese fantástico mundo de lo que dicen es la felicidad. Eso que al tenerlo te sientes la persona más afortunada del mundo. El sentimiento divino, verdad?
Muchas preguntas las que me hago y más en una noche como la de hoy. En la que vuelvo a demostrarme que la belleza está en el corazón y que esa belleza no es más que los sentimientos y claro está, se encuentran en nuestro motor. En lo que alimenta nuestros pensamientos. Y es allí, en el corazón, donde nace la ilusión y nos hacen temblar de emoción...
Es entonces cuando, pese a buscar el equilibrio, entramos en la locura. Somos capaces de actuar en silencio y en secreto, arriesgando lo prohibido. Somos capaces de todo. Porque lo que queremos es tan simple como querer calentar unas manos siempre que estén frias. Por querer compartir, alcanzar, contemplar...descubrir.
Pero descubres que a veces las cosas que mas deseas o que más quieres lejos van y jamás volverán atrás. Aunque lo piensen o aunque lo quieran, aunque lo pienses o aunque lo quieras todo aquello terminó mas no desapareció.
Y no lo hace porque fue algo importante y aunque ya no esté presente sigue siendo costumbre. Y es que a golpe de recuerdo y hasta el último momento...a pesar de todo siempre, te amaré.
Los ojos son los únicos que no engañan
Sigo sin entenderme. Sigo sin saber por qué de vez en cuando busco en los cajones más cerrados y llenos de polvo. Los abro y tras revolver mucho, encuentro esas fotos en forma de letras que no me hacen ningún bien. Solo consigo que durante minutos mi corazón sienta un punzón que le daña, le aprieta y no le permite respirar.
Es entonces cuando miro arriba y caen lágrimas a mi pecho. Parece como si de vez en cuando los hombres necesitáramos un estímulo para gritar. Para sacar esa rabia y creernos superiores. Pero lo piensas y te das cuenta que nada más lejos de la realidad.
Que somos débiles, que solemos tropezar con la misma piedra y que por muchos pasos que avances, siempre retrocedes en alguno.
Lo asumo, lo sufro y lo siento. Siento derramar mis mejores sentimentos en lagunas de barro. Esos que al moldearlos se secan y se aplastan. Y aunque siempre queden cenizas será imposible volver a reconstruirlos. Pero es entonces cuando crees eso que del barro venimos y en barro nos convertiremos.
Es entonces cuando recuperas esa normalidad. No ha pasado nada. Minutos que parecen siglos. Punzadas que percuten en aquella cicatriz cerrada. Secuelas, recuerdos, preguntas y la misma respuesta.
Mujeres y rosas
Escrito el 9 de Marzo de 2012 a las 2.57 am
Son días de transición. No se a que y me altero. Se que quiero escribir pero no se el que. Me levanto a media noche y el corazón me palpita. Me pongo esa canción y me embarga la emoción. Pero no, sigo sin poder escribir. Pero no dejo de sentir esa necesidad. De hecho me preocupa darle tantas vueltas a la cabeza. Iba a decir que no siento nada pero mentiría. Mentiría al que me lo pregunte y sobretodo me mentiría a mi.
Y aunque no debamos, podemos mentir a todo el mundo menos a nosotros mismos. Para ser honesto con los demás primero tienes que serlo con tu persona. Quizás este alboroto se deba a eso, a que me miento a mi mismo. No creo, pero puede ser.
Pueden ser tantas cosas que si realmente lo pensara serían pocas, una o ninguna. Sería otra mala pasada de una noche sin tregua. De esas que pasan volando, o de estas que me arrancan de los sueños que no tengo. Son tantas las vueltas que doy para plasmarlo que realmente ha llegado en el momento en el que cierrro los ojos y aprieto las teclas con los dedos con y por pura inercia. Sin sentido, sin principio y sin final.
Así me siento, en una ceguera provocada. En un sueño que no empieza y en otras historias que no acaban. Pero en esta noche y como decía el filósofo de la antigua grecia solo tengo clara una cosa. Que Dios solo hizo perfectas dos cosas: las mujeres y las rosas. Buenas noches
Estaciones
Hay noches en la que es complicado dormir. Es cuando te vas a la cama sin antes haberse cerrado los ojos. Te das cuenta cuando no sabes si arroparte o quedarte fuera de las sábanas. También si no te acomodas estando boca arriba o boca abajo. De lado...del otro lado. Cerrando los ojos, cambiando de emisora, subiendo la persiana,bajándola...nada. Es imposible dormir.
Es entonces cuando te decides a levantarte, beber un trago de agua y como si nada sentarte frente a la noche. Con ese color fuego de las farolas madrileñas. Hace frio, sí, pero con una sudadera, no me importa salirme a la terraza atado al cable de esta pantalla que permita seguir luciendo. Describo por fuera e intento describir por dentro, mejor dicho descubrir. Adivinar que es lo que pasa por mi cabeza para no poder coger el sueño.
Quizás sean esos sueños los que me atormenten en las últimas noches en las que tanto me está costando conciliar. Unos sueños que me llevan al pasado, a las viejas historias de llanto y desamor. A esas ilusiones en forma de nube que se desmoronan en el momento en el que intentas tocar y no puedes agarrar nada.
Aunque como en todo, debes analizar la subida pero sobretodo la bajada. Cuando subes, vas a por todas. Dejándote todo en el camino, con la mirada puesta en el objetivo, en la altura, sin mirar a los lados y ni mucho menos abajo. Atravesando lo que sea necesario por llegar. Pero cuando bajas, con la mirada caida y si eres listo te fijas en todo, descubres mucho y te quedas con un poco. Tan poco que seguramente sea lo mejor.
Lo que realmente habrá merecido la pena del viaje. Porque muchas veces no nos damos cuenta que los caminos tienen viaje de ida y de vuelta. O al menos distintas estaciones. Muchas por descubrir y tantas otras por conocer. Por disfrutar y por celebrar.
Son las estaciones lo que forman la vida y son sus cambios los que alteran nuestros pensamientos y también nuestros sueños. Ahora nos aproximamos a un cambio de estación y puede que por eso mis pensamientos se vean alterados en éstos días en los que el tiempo también nos despista, engaña y desespera.
Así que nos mantendremos a la espera. Buenas noches
a medias...
La noche es tan grande y tan especial porque es capaz de llevarte del cielo al infierno en cuestión de abrir y cerrar el estómago del agua edulcorada de fuego. La noche tiene momentos álgidos donde te sientes el ser más importante del mundo. Pero también tiene situaciones en las que sentado en el taburete de una barra rememoras mirando al cristal de un vaso semivacío ese pasado que nunca volverá.
Echas la vista atrás varios años y te enfrentas a tu primer amor. La ves, la miras...está preciosa. Igual que aquel primer día en el que sentí su pelo. Y es que el olor del pelo suave es el mejor de los sentimientos para recordar. Piensas lo que pudo ser y ves lo que ha sido. Y llega un momento en el que se te acaban las fuerzas y no puedes seguir escribiendo..dejas por primera vez la hoja en blanco y te preguntas por qué lo haces....
Llorar, sentir
Siempre fui de lágrima facil. Nunca me costó reconocer que soy uno de esos hombres que lloran. Lloré con la separación de Heidi y su abuelo, con Marco y su madre, con Punky Brewster y Henry Warnimoon. Por supuesto que lloré con la muerte de Marcial en Médico de Familia. Lloré en victorias y sobretodo en derrotas del Real Madrid...lloré con pérdidas de seres queridos. Casi siempre asociamos la lágrima a lo triste. También he llorado de emoción, de alegría. A menudo al leer algo sobre mi tierra o sus gentes, me sale una gotita de mis ojos.
Luego están las lágrimas por desamor. Las noches en vela ocultando en la almohada tu tristeza. Consolándote con agua fria o con un pañuelo seco. Mirando por la ventana a un cielo sin estrellas. Con una luna solitaria con la que te comparas. Son lágrimas pesadas, porque nunca acaban. Y son lágrimas de las que luego reniegas.
Yo particularmente me niego a olvidar mis lágrimas. Me niego a ocultar que un día lloré. No quiero pensar que siempre he sido fuerte. Prefiero saber que los sentimientos siempre han dominado y por ello dominarán mi vida. Soy humano y siento y es verdad que padezco.
Y es en estas noches frias y oscuras en las que la fuerza me pone a prueba y me recuerda que un día lloré. Pero más lejos de querer olvidarlo o superarlo, me gusta recordarlo y por qué no, volver a llorar. Sentir de nuevo lo que un día sentí.
Hoy siento que soy más fuerte. También sé que sigo siendo igual de blando. Por eso sigo siendo yo. Y por eso me negaré a dejar de ser aquel hombre que llora por lo bueno y por lo malo. Me negaré a dejar de sentir y por tanto procuraré siempre vivir. Y con ello ser feliz. Buenas noches
Recuerdo luego siento
Escrito el 20 de Enero de 2012 a las 2.49 am
Son días tristes. Los de Enero digo. Muchos jóvenes estudian, se ponen nerviosos y compaginan el primer mes del año en el que todo siempre cuesta más con ese invierno seco que te hace imaginar con los meses cálidos que se convierten en próximo objetivo. Para otros, son días aburridos, cansados, sin más aspiraciones que la vuelta a la rutina, a los quehaceres y a los pensamientos.
Pensar es bueno. Partiendo de esa premisa todo se hace facil, no? Pienso luego existo. Y al final de la existencia se cuenta que uno visiona una película con todo lo acontecido en su vida. Una película que vamos construyendo como si de un power point se tratara con fotografías. Con esas lineas de imágenes que conforman el libro y nuestra hoja de ruta.
Cuantas serán las veces que acudamos a las fotos para repasar nuestra vida. Para recordar esos momentos buenos por los que tenemos esas instantaneas. Para devolver la sonrisa a nuestro rostro. Para ver lo que fuimos y por qué somos lo que somos.
Pero hay un momento en el que pasando fotos, te encuentras aquella que te cambia la cara. Esa que hace que tu mente se llene de recuerdos, de momentos y de escalofríos. Levantas la mirada y vienen a ti cosas que pensabas olvidadas. Guardadas en un cajón con llave. Pero la cadena que recubre ese almacén de recuerdos salta y todo sale de una. Es tanto lo que ves que te asustas. Por unos segundos crees que todo lo conseguido se desmorona. Es tan solo un momento. Luego, todo vuelve a la normalidad y devuelves la sonrisa a tu rostro.
Todo vuelve a la normalidad y te haces una pregunta. Si antes hemos dicho eso que "pienso luego existo" ahora me planteo eso de "recuerdo, luego siento".
Siento y razono. Y aunque el sentimiento siempre vaya por delante de la razón, es la segunda la que nos permite seguir adelante. Seguir llenando esas lineas de imagen que construyan un gran album de fotografías.
La siguiente está por escribir pero siempre será con una sonrisa